Joan Olmos, Ingeniero de Caminos. Sospechoso.
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El artículo que usted ha publicado en el País : “El fracaso de una ley” parece un ejercicio de demagogia por encargo.
Si bien son ciertas muchas de las cuestiones que formula, obvia intencionadamente otras con las que podríamos escribir un libro.
Voy a recoger este párrafo: “La reciente crisis de los chiringuitos es una buena prueba de esto último. La permisividad de las administraciones y la impunidad con la que se ha actuado, han favorecido la proliferación de prácticas abusivas. Las presiones de los empresarios para mantener situaciones irregulares nos han deparado el lamentable espectáculo de unas administraciones locales incitando lisa y llanamente a incumplir la ley, utilizando el populismo y la demagogia hasta niveles insoportables. No es, por desgracia, el primer intento de desobediencia o boicot que nuestra Administración autonómica viene practicando en los últimos años contra leyes del Gobierno del Estado.”
Va usted muy en la línea de los Rockefeller, que tras amasar gran parte de su fortuna con el petróleo, ahora son los mayores defensores del medio ambiente, llegando a culpar a la humanidad de la degradación medioambiental.
A los propietarios de los chiringuítos déjenos en paz. Yo seré el primero en demoler el mío del año 1935, cuando ustedes, los ingenieros de caminos digan que democracia es aquella que permite que “Villa PSOE” se levante en esta década. Aún no he visto a ninguno de ustedes abrir la boca en este sentido.
Puertos deportivos sin sentido, moles de cemento convertidas en “bonitos paseos marítimos”, indemnizaciones arbitrarias, autorizaciones insostenibles, “el Algarrobico” y “Villa PSOE”. ¿Que han hecho los ingenieros de caminos durante 20 años sino que colaborar con toda la masificación urbana en la costa?.
Lo de los chiringuitos tenía fácil solución en 1988 y en los años siguientes. ¿Ahora somos cabeza de turco?. Las administraciones, es cierto, han estado preocupadas en otras cosas. Pero creo que ustedes tienen mucha parte de responsabilidad y han sido estupendos alcahuetes de esas preocupaciones que han llevado a situaciones tan arbitrarias como las que pretende con su sutil artículo.
Ahora mismo, en el 2010, las grandes empresas conserveras intentan privatizar el mar y a ustedes no se les ve por ningún lado esa vena medioambiental. Vendrá usted dentro de 10 años a explicar que los políticos han sucumbido a las presiones de los pequeños pescadores que tengan su parcelita.
La única reforma que necesita la ley de Costas, es una enmienda que termine la retroactividad de su aplicación. Las demás modificaciones las haría en la ley anticorrupción, internando en prisión a todos los especuladores, incluyendo a los políticos. En esto estaríamos de acuerdo casi todos. ¿Usted no?.












[...] basura que escupen los demagogos al servicio clientelar con campañas populares como las que hacen Joan Olmos o Ángel Menéndez [...]
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