Camino de la censura global
Internet se ha eregido en el peor enemigo de la tiranía, y de esto han tomado nota todos los gobiernos del mundo. La comunicación nos hace conscientes, nos abre los ojos ante la infame manipulación de los medios de comunicación. Gracias a la red muchos son los que han descubierto que la democracia no es más que una ilusión de la que estamos despertando a pasos agigantados. Tal es así, que los gobiernos occidentales, los de los países “libres”, han decidido trasladar el solapado formato tradicional de censura de los medios de comunicación difusión para “zombies” a la red.
Estas prácticas, cuyo objetivo es mantener en la inconsciencia al grueso de la población, han evolucionado desde la creación de la imprenta hasta nuestros días. Comenzaron con la censura directa en la Edad Media y continúan hoy en día con una maquinaria sutil y evolucionada que aniquila sistemáticamente cualquier atisbo de intromisión popular sobre los elementos del poder, las instituciones y los mercados.
La aparente libertad de la que creemos gozar, no es más que un estado mental creado y respaldado por ciertas licencias y satisfacciones que nos entretienen mientras somos encaminados a mantener las prebendas y abusos de una jerarquía que hasta ahora actuaba al margen de las leyes con total impunidad, ofreciendo una imagen pública afable, tolerante, absolutamente falsa e hipócrita contraria a los verdaderos intereses que manejan.
Muchos son los peones que mueven este entramado de “concienciación social”. Expertos en propaganda , clasificadores, recolectores, distorsionadores y manipuladores a raudales trabajan en los diversos ámbitos ocultos o disfrazados de bondadosos comunicadores con un mensaje claro siempre en una dirección. Siempre nos harán creer que existen x bandos y que debemos ignorar al resto. Cuando un nuevo actor aparece en escena se activa el mecanismo de emergencia que trata de situarlo en el plano adecuado para los intereses de las élites, sin importar el modo ni el precio que han de pagar por ello, pues obedecen a grandes intereses aliados que se parapetan anulando o desprestigiando cualquier indicio que siembre dudas sobre el ambiguo sistema que se han montado.
Estos mecanismos de control y concienzación eran casi perfectos. Comunicaciones masivas en los grandes medios y control y désestabilización en los pequeños ámbitos de discordia y/o indignación. De nada valen los derechos si se agrede al capital.
Fallo del sistema
La irrupción de internet suponía un nuevo frente para los negocios. Recuerdo en España Ibertext, hablamos de los años 90. Ante la creciente demanda de ordenadores personales, no era mala idea propiciar un sistema que permitiera al mercado intercalar publicidad+servicios en un equipo de un modo parecido a la publicidad en los medios convencionales, aumentando su utilidad con la compra directa y otro servicios. Internet era más sofisticado y avanzaba rápido hasta el punto de convertir a Ibertext en una anécdota de las comunicaciones públicas en la red.
Presumiblemente, las intenciones irían encaminadas a dar mayor fluidez a los negocios, sin embargo, algo pasó. En 1995 ya había más de 5.000.000 de servidores conectados en Internet que daban algo más que servicios comerciales a los usuarios. Daban la posibilidad de comunicarse con muchas personas en cualquier parte del mundo. En este momento en el que el mundo occidental tatareaba la frase “estado de bienestar” con la que se estableció un reparto más equitativo de los beneficios y de la riqueza entre toda la población, la red no parecía suponer un peligro para la élte, todo lo contrario.
Actualmente, el aumento de las injusticias sociales y el resquebrajamiento de este estado del bienestar, sumado a la gran evolución de las comunicaciones de la red, suponen un serio peligro para la credibilidad de sistema que se aleja peligrosamente de las inquietudes populares. Un sistema con dos o tres actores aparentemente encontrados en un estado de derecho, pero beneficiados en un estado de facto. Todos conscientes en la incapacidad del propio sistema de complacer a ricos y pobres cuya única variante es el tipo de mensaje.
Alertados del agujero que suponía Internet en su sistema propagandístico, algunos pensaron que el desprestigio funcionaría con la red, queriendo rememorar éxitos del pasado. Algunos pusieron el grito en el cielo con falacias cuyo objetivo era desprestigiar Internet. Algunos llegaron a clasificar Internet como un nido de pederastras mientras otros denunciaban en todo el planeta abusos históricos que han hecho tambalear hasta los cimientos del Vaticano. Aquí no funcionaba el desprestigio. Lo intentaron con Julian Assange, pero llegaron demasiado tarde pudiendo no más que maquillar las vergüenzas políticas de medio planeta.
Ese plan, erróneo como sus predicciones en años anteriores, no tenía esperanzas de calar en una población que ya había abierto los ojos a las miserias políticas que hemos ido heredando con el paso de los años. Por este motivo, convenía un plan más pausado, sutil, nuevo, malicioso…
Camino de la censura global
Aquellos “amigos” con los que trabajamos diariamente, Google, Facebook, Yahoo, etc no viven a espaldas del control financiero por parte de las élites. Ellos no son las élites, no nos engañemos, forman parte de ellas. Del mismo modo que la prensa y la televisión manipulan sin enemigos “difusorios”, estos elementos cuyo monopolio es también de facto, establecen unos algoritmos con la misma intención de convertirnos en estúpidos que los medios tradicionales. Otros, más de andar por casa como menéame.net, tienen un sistema que facilitan la rebaja de la indignación, proporcionando alguna herramienta aparentemente inofensiva a la que se agarran unos cuantos tipos con el objetivo de distorsionar las verdaderas inquietudes de la población. Algo verdaderamente irrelevante debería ser que una injusticia social se tilde de irrelevante siempre por el mismo individuo, y cuando las normas únicamente son normas y no producen ningún beneficio social, pero otorgan a unos pocos herramientas para apartarse de él, automáticamente el interés va más allá que el de un simple servicio popular.
Para muchos, la exposición de Eli Pariser puede ser también irrelevante, o mucho peor, conspiranoica. Pero va en la línea de coartar la expresión popular al rechazo de la manipulación y corrupción de nuestros gobernantes y de las industrias que los gobiernan.
En la misma línea, pero con más descaro y más cercana a la Ley Sinde y a nivel planetario es e-parasites(Enlace a Vídeo con subtítulos en Español). E-parásites es un vuelco a otra iniciativa no menos aterradora denominada protect-ip.
Jugamos contrareloj. Las protestas que se suceden actualmente a nivel mundial (Grecia,15M, Ocuppy Wall Stret) son relativizadas también a nivel mundial. No nos dejemos engañar por Obama o Zapatero cuando dicen entender las protestas mientras la policía de sus respectivos países cose a palos a los integrantes de manifestaciones pacíficas.
Cuando la censura se establezca, sucesos como los de plaza Cataluña serán ignorados como miles de manifestaciones que ocurren en nuestro país cada mes, y tipos con pasados sospechosos que nos gobiernan como Felip Puig nos azotarán impunemente en el anonimato con actitudes que jamás podremos demandar.



